viernes, 26 de noviembre de 2010

Experiencias...


Tuve una gran amiga, y compañera de trabajo durante varios años...
Algo en común teníamos aunque nos diferenciaran las edades: ambas habíamos sido alumnas pupilas católicas!
Mientras me "jactaba!" de ser ex-alumna de María Auxiliadora, Dina (mi amiga) hacía lo propio con SU Colegio de la Misericordia.
Que ellas eran más preparadas...que eran más "paquetas"...que sus monjas más "exigentes"...que tenían más "idiomas"...y dale que el Uniforme era más lindo!!! y tantas cosas más que me llevaban siempre al mismo lugar del menoscabo!! Ufa!!!
Aún así...Dina, las dos estábamos en el mismo lugar de trabajo!, en las mismas condiciones!, con las mismas presiones!, iguales alegrías por querernos tanto, iguales tristezas cuándo una de las dos sufría por cosas de la vida!!!
Nos hacían reir las mismas cosas... chistes absurdos como aquel que alguna vez le contaste a otra enfermera: -¿querés que te cuente un chiste corto?, -sí, respondió Anita. -Bueno ahí vá: -Había una vez....truz! ( y no lo entendió!!!, Anita!!!!).
No reflexionábamos las mismas cosas, mientras para vos la vida era una suerte de gran calesita, montando caballos de madera y aviones pintados de dorado, siempre cambiando, siempre girando...para mí la vida tenía otra etiqueta!...quería subirme a tu calesita del NOMEIMPORTANADA, pero tan rápido me trepaba, más apurada me bajaba!!!
Pupilas católicas al fin, lo bueno bueno estaba en esas charlas con la jefa, nuestra querida, amada y temida Hermana Harriet!!!
A tu salud, Dina! y a las de todas las ex-alumnas pupilas y católicas!

Pupilas católicas

Amanecer en Álava:

Así es el título de ésta foto.
¿Serían así los paisajes que el abuelo Urrutia veía en su Álava natal?
Me identifico mucho con el paisaje...y recorro las páginas de internet buscando detalles pequeños de mi ADN. Aún sigo sorprendiendo a mis sentidos con estos paisajes bellos y agrestes. La infancia deja huellas, sin dudas, pero...hay una profundidad aún mas misteriosa y mística dentro de cada uno de nosotros.
Soy todas las vidas que he vivido...soy todas las horas de cautiverio en conventos y seminarios...soy un rayo de sol que busca la belleza y la libertad que el día puede otorgarle, aunque solo sea por unas horas...para volver mañana, asomando tras la loma agreste, inundando de luz los piecitos de todos los arbustos...de cada piedra, de cada pájaro que tímido y vergonzoso se asoma a su propia libertad!